Accidentes que mataron carreras

Por Felipe Ogrodnik Miércoles, 9 de febrero de 2011

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El polaco Robert Kubica sufrió el domingo pasado el peor accidente de su carrera a bordo de un Skoda en un desconocido rally local en Italia. El polaco, que de milagro no le amputaron una mano, tendrá que esperar varios meses para ver si puede volver a la F1. Las primeras noticias son alentadoras, pero aún no puede cantar victoria.

Distinta suerte corrieron varios otros pilotos en la historia de la máxima categoría del automovilismo mundial. Es que muchos otros profesionales no sólo perdieron para siempre la posibilidad de competir, sino que además incluso fallecieron en accidentes ocurridos en categorías anexas a las F1, lo que ha generado un eterno debate de qué tantas actividades externas pueden realizar los miembros del “circo”, con tal de proteger su integridad.

Estos son algunos de los casos que no tuvieron la fortuna que Kubica parece que sí tendrá.

-Jim Clark: El doble campeón del mundo perfectamente podría haber obtenido muchos más títulos de no haber corrido el Gran Premio de Alemania de Fórmula 2 en el mítico circuito de Hockeinheimring, el 7 de abril de 1968. El escocés había ganado la primera fecha de la F1 y parecía no tener rivales para ir por el tricampeonato. No obstante, su sed de velocidad no se saciaba sólo con los autos de la máxima categoría y cuando podía manejaba un bólido de la F2. Esa tarde Clark se despistó y terminó estrellándose contra un árbol. Su vida se acababa y su leyenda nacía.

-Marc Surer: El suizo nunca fue un piloto muy cotizado en la F1. Quizás por este motivo es que gustaba también ser conductor de Rally. Sus patrones de la F1, el equipo Arrows, lo autorizaban a disputar competencias de esa especialidad siempre y cuando no se topara con sus obligaciones en la máxima categoría del automovilismo. Fue así como en un Rally en Alemania tuvo un brutal accidente en el que resultó gravemente herido. Peor suerte corrió su navegante, Michel Wynder, que perdió la vida. Surer nunca más volvió a subirse a un monoplaza de la F1, pero siguió ligado a la categoría como comentarista de televisión.

-Stefan Bellof: El alemán era un piloto sensacional. Desconocido por las nuevas generaciones, pues brilló en categorías que no gozaban de prestigio internacional, llegó a ser considerado el mejor proyecto de conductor en la historia de aquel país. Tanto así que en sus tiempos de niñez un tal Michael Schumacher lo consideraba su gran ídolo. Bellof no consiguió grandes resultados en la F1 pues nunca tuvo un carro para demostrar sus condiciones. Aún así, muchos recuerdan que en el mítico Gran Premio de Mónaco de 1984, recordado por la remontada de Ayrton Senna bajo un diluvio, era Stefan Bellof el que marcaba los mejores tiempos. Corría tercero a apreciable distancia, pero las proyecciones permitían pensar que podría alcanzar a Senna y a Prost. En 1986 Bellof podría haber dado el gran salto de su carrera pues la prensa europea comentaba que tenía opciones de pasar a Ferrari o McLaren. Sin embargo, todo acabó el 1 de septiembre de 1985, en una carrera de Sport Prototipos en Spa. Bellof, a pesar de ser piloto de F1, las corría tanto por placer como por motivos monetarios, ya que no era un tipo de situación acomodada. Bellof era el piloto estrella de Porsche y el número uno de un carro que compartía con Thierry Boutsen y Gerhard Berger (lo que habla de su potencial). Sus compañeros no podían alcanzar el bólido de Jacky Ickx, motivo por el cual subieron al bueno de Stefan. Este comenzó a registrar tiempos sobrenaturales que permitieron que las distancias se acortaran. A pocas vueltas del final, Bellof ya estaba respirando el humo del auto de Ickx. Quedaba poco tiempo y debía pasarlo como fuera. Así que en la famosísima curva de Eau Rogue intentó una maniobra “kamikaze” en la que ambos carros se toparon y terminaron contra la muralla. Los dos pilotos tuvieron suertes distintas: Ickx resultó ileso, mientras que Bellof, preso de una terrible desaceleración (pasó de 300 a 0 kms en segundos) falleció a los pocos minutos. Con ello se acabó la gran leyenda del gran campeón que nunca pudo ser.

-Alessandro Nannini: En años en que los McLaren de Ayrton Senna y Alain Prost dominaban sin contrapeso en la F1, de tanto en tanto un promisorio piloto italiano oponía resistencia en un Benetton. Se trataba de Alessandro Nannini, hermano de la cantante Gianna Nannini y que maravillaba por sacarle rendimiento a un auto que no era de punta. Pero a finales de 1990, a sólo una semana del Gran Premio de España, Nannini sufrió un accidente en helicóptero y perdió parcialmente su antebrazo derecho. Sus días en la F1 se acabaron, no así su carrera como piloto. Casi una década después, y a pesar de sus limitaciones físicas, se las ingenió para ser una de las figuras del campeonato europeo de Sport Prototipos.

-Manfred Winkelhock: Proveniente de una familia de pilotos, Manfred era un promisorio conductor alemán que no tuvo la suerte de correr un buen auto en la F1. Tras cinco años sin fortuna en la serie, comenzó a compatibilizar sus tiempos con campeonatos de Turismo. Mala suerte tuvo en 1896 al estrellarse contra una muralla en un autódromo en Canadá que puso fin a su vida. Su hijo Markus siguió sus pasos y llegó a correr un par de carreras en la F1.

Foto: f1onboard.blogspot.com