Capello hizo lo correcto

Por Danilo Diaz Viernes, 10 de febrero de 2012

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Los medios europeos sostienen que la opción de que Fabio Capello renunciara a la selección inglesa, a menos de cuatro meses de la Eurocopa de Naciones era probable. Ahora, entre la probabilidad y la certificación hay un trecho escaso. La medida de la Asociación Inglesa de Fútbol, la más antigua del planeta (23 de octubre de 1863), de quitar la capitanía a John Terry por eventuales dichos racistas, en un proceso que aún no concluye, fue una declaración de guerra para el entrenador.

Capello por la dignidad de su cargo, por la trayectoria que lo distingue, no podía aceptar la determinación administrativa. Si antes él había sacado la jineta a Terry, por el escándalo de faldas previo al Mundial de Sudáfrica, en esta ocasión su condición de seleccionador lo obligaba a marcar territorio.

El único camino era la dimisión. Quedarse y aceptar lo obrado por la Asociación significaba un menoscabo a su condición de técnico y una pérdida evidente de autoridad ante sus dirigidos. Si permitía que los dirigentes le nombraran al capitán hubiera sido muy difícil controlar a un plantel de estrellas, acostumbradas a convivir con las veleidades del alto rendimiento.

Como alguna vez me dijo el entrenador chileno Arturo Salah, “el día que los entrenadores permitamos que nos hagan el equipo o se metan en las decisiones técnicas estamos liquidados y sólo nos quedará dedicarnos a patearle a los arqueros”.

Al otro lado del charco, Capello piensa lo mismo.

Es probable que el sucesor del italiano sea Harry Redknapp, hoy en el Tottenham. El DT del cuadro londinense deberá agradecer al ex conductor del Milan y Real Madrid que su antecesor dejó bien rayada la cancha.