Caracas: las claves para remontar

Por Javier Ramirez Jueves, 2 de febrero de 2012

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Remontar una eliminatoria que perdiste por cuatro goles, especialmente después de un pobre desempeño en el partido de ida, parece misión imposible. Pero como han repetido a lo largo de los últimos días los jugadores del Caracas, mientras haya aliento, hay opciones. Peñarol, con 5 títulos de Copa Libertadores a cuestas, 3 Intercontinentales y la importante ventaja de cuatro goles que sumó en el Centenario de Montevideo, tendrá que jugar 90 minutos más en el Olímpico de la UCV.

Desde que la Libertadores volvió a incluir equipos venezolanos en la fase de grupos (2004), ningún equipo venezolano pasó la ronda previa. Mineros (2005, 2008), Táchira (2006, 2007, 2010), Anzoátegui (2009) y Petare (2011) quedaron en el camino de sus rivales. Las eliminatorias a doble partido parece que no le sientan nada bien a los cuadros venezolanos. En la Copa Sudamericana la historia es casi la misma.

Para hacer las estadísticas aún más crueles, Peñarol nunca ha perdido con rivales venezolanos en 21 partidos de Libertadores. Pero como mientras haya aliento, hay opciones, conviene revisar antecedentes a los cuales se puede encomendar el Caracas en empresas como las del jueves 3 de febrero en el Olímpico.

El recordado Juanito, desaparecido jugador del Real Madrid que brilló en los años 80, siempre esgrimía diez pasos para remontar eliminatorias a doble partido. En el Caracas han repetido algunas que bien vale analizar.

10: Después de la derrota, comenzar a hablar del triunfo en la vuelta. Aunque el revés afecto, jugadores como Jiménez, Vega y el propio técnico Ceferino Bencomo hablaron de la necesidad de limpiar la cara respecto al pésimo papel hecho en la ida. La remontada se veía casi imposible, pero con el paso de los días se ha ido trabajando el apartado motivacional varias veces.

9: Recordar durante la semana que se puede lograr. Y en los entrenamientos en la Cota 905, lo hicieron. Fueron varias las charlas grupales que tuvo el cuerpo técnico con los jugadores. Hay que enfocar bien los puntos en los que hay que presionar y en los que se debe liberar de tensión al grupo. Pero ante todo, la consigna siempre fue la misma: es posible remontar.

8: Intimidar al rival a través de miradas y gestos desafiantes. Ese punto es más complicado. Mientras el Caracas intenta ganar cohesión a pasos acelerados, a los jugadores uruguayos de Peñarol les sobra el oficio y el recorrido. Conocen bien las canchas más hostiles del continente y muchos de ellos sabrán lo que les espera en el Olímpíco. Debe ser una noche en la que al Caracas se le debe ir la vida, independientemente de que la eliminatoria no se pueda remontar. Pesará mucho en el autoestima el poder conseguir reivindicarse ante uno de los grandes del continente, aunque sea muriendo con las botas puestas.

7: Pedir el saque inicial. Según Juanito, “el rival no debe tocarla ni al principio”. No queda claro hasta qué punto le servirá esto al Caracas, pero si sirve para ganar en confianza en los primeros minutos. El factor psicológico pesa muchísimo en eliminatorias de este tipo.

6: La primera jugada debe arrancar un grito a las tribunas. La ausencia en el ataque de Fernando Aristeguieta sigue siendo un factor complejo en momentos difíciles. A eso se le suma que la línea de ataque extraña a Josef Martínez (hoy junto a Alexander González en el Young Boys suizo). Víctor Ferreira y Anthony Uribe tendrán ante sí un desafío igual o mayúsculo en comparación a la ida. Buena parte de su crédito como candidatos a la titularidad puede consolidarse en juegos como este.

5: Hacer la primera falta del partido. Si es fuerte, mejor. Juanito no fue recordado precisamente como un “gentleman”. Tampoco el Caracas puede arriesgarse a quedarse con 10. Ya fue muy cuesta arriba cuando expulsaron al central paraguayo Felipe Pérez en el partido de ida. Pero debe quedar claro que es el local el que manda. Todo un desafío ante un rival con mucho mayor rodaje internacional.

4: Hacer el primer disparo, no importa si se va fuera. Nuevamente un punto en el que pesará mucho el ataque de los delanteros Ferreira y Uribe, o el peso que puedan asumir los volantes Gómez y Peña (o Meza, si finalmente juega). Que el guardameta mundialista Fabián Carini sienta presión sobre su arco. Es cierto que ganó buena parte del desafío cuando le detuvo un penal a Edgar Jiménez. Pero también lo es que la historia puede cambiar.

3: Acortar el descanso y volver antes de lo que diga el árbitro. Si bien la costumbre en Venezuela parece ser la contraria, especialmente después de los ejemplos dados por la Vinotinto (fue multada en la pasada Copa América por ello), es una demostración de espíritu de combate. En este partido no sólo se pelea por remontar y obtener un cupo a la fase de grupos. También se lucha por reivindicar el espíritu de un equipo, emblema de un país, mancillado en suelo uruguayo.

2: Trazar una línea imaginaria. Que no pasen de ahí. Frenar a Peñarol parece una difícil labor. Pero no imposible. El choque ante el “manya” será una prueba de fuego tanto para los experimentados Guerra y Jiménez, como para el jovencísimo Peraza, central que asumirá el puesto del suspendido Pérez. El despliegue físico necesario para ahogar al subcampeón de América, debe ser mayúsculo.

1: Que el público se involucre. Independientemente del resultado, la afición de Caracas se ha mostrado como una de las más consecuentes en los últimos tiempos. Ojalá den el ejemplo sin detalles violentos como los que se vieron en el reconocimiento de la cancha del aurinegro uruguayo. Como en todas las noches de Libertadores, se espera una buena asistencia. Fresco en el recuerdo de la gente está la actuación de 2009 y un par de buenas actuaciones en 2011. El tan proclamado eslogan de “contigo en las buenas y en las malas”, no debe perderse en esta, la tan esperada velada copera.

La empresa luce complicadísima, sí. Pero mientras haya aliento, hay opciones. A jugar.