La Champions y una final fuera de libreto

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El cálculo de los que gustan diseñar finales memorables pretendía tener, cara a cara, a Real Madrid y Barcelona en el final de la Champions League. Casi como premio de consuelo, que uno de los dos colosos españoles estuviera en el duelo de este sábado 19 de mayo.

Pero el fútbol sale para cualquier lado, como lo demostraron Bayern Munich y Chelsea, los protagonistas de la final en el Allianz Arena en la capital bávara. Justo en la cada del club que lanzó al estrellato a Franz Beckenbauer, se dan cita dos cuadros con historias muy diferentes.

El Bayern Munich muestra en sus vitrinas cuatro Orejonas, con el legado de la notable generación de los 70, que le permitió levantarla en tres ocasiones. En esta ocasión muestra un tónico anímico relevante. Dejó en el camino a Real Madrid en el Bernabéu y sus nombres propios permiten augurar el optimismo suficiente para convertirse en el mejor equipo europeo de la temporada.

En el ataque la potencia de Mario Gomez, sumado al extraordinario poder de fuegos que exhiben Franc Ribery y Arjen Robben en las bandas, es un dato a considerar. Jupp Heynkes, su sobrio entrenador, sabe jugar este tipo de partidos. El mayor problema debiera ser la presión que surge por el hecho de actuar como local, un bocado para cualquier equipo en esta instancia, pero puede actuar como un problema.

En la otra vereda asoma el proyecto del ruso Roman Abramovich. Un millonario que no se ha cansado de abrir la billetera con tal de convertir al club de Stamford Bridge en el mejor del mundo. Estuvo cerca en 2007-2008, pero Manchester United se encargó de truncar sus sueños en una recordada definición por penales.

Después de una temporada turbulenta, que obligó incluso al alejamiento del técnico portugués Andre Vilas – Boas, Chelsea se instala en su segunda final de Champions. Roberto di Matteo, ex volante internacional italiano, valor relevante en los Bleus de los 90, sucedió al lusitano y cuando nadie creía, accedió a la final.

Hizo lo que parecía imposible. Eliminar al Barcelona y eso tiene un valor gigantesco. Aprovechó sus escasas opciones, remató poco al arco, recibió críticas por el modelo usado, pero nadie le quita el gusto de llegar a la última jornada, a pesar de ser sextos en la Premier League.

Sus bajas son sensibles. No estarán John Terry, Raúl Meireles, Ramires e Ivanovic, pero dispone de nombres suficientes para ir por la gloria mayor. Peter Cech en el pórtico y sobre todo Didier Drogba en el ataque sus cartas credenciales. El marfileño merece otra noche de gloria.

El fútbol no sabe de lógica. Bayern Munich y Chelsea son los finalistas de la Champions. Es la hora de jugar.