Mineros se estrelló con la historia

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Si había un equipo listo para torcer la adversa historia del balompié venezolano en la Copa Sudamericana, ese era Mineros. Flamante campeón de la Copa Venezuela y aspirante al cetro en esta campaña del país, el cuadro guayanés se vio ampliamente superado por Cerro Porteño y fue vencido 4-0 en “La Olla” de Asunción. Los negriazules se despidieron del torneo en la segunda ronda y Venezuela quedó sin participantes en la competición.

Volvieron entonces las preguntas. ¿Por qué los criollos no pueden trascender a mayores instancias dentro de este torneo? Razones sobran, especialmente en el incómodo instante del análisis frío, con la ventaja de tener el resultado para emitir juicios de valor. Pero, lamentablemente, es deber revisar algunos factores que jugaron en contra de un mejor concurso del elenco dirigido por Carlos Maldonado.

A diferencia de otros representantes nacionales, línea por línea, Mineros tiene posiblemente el mejor plantel del país. Es una buena combinación de experiencia y juventud. Ante un rival menos linajudo, como lo era La Equidad, Mineros supo imponerse con suficiencia. Sin mostrar un juego brillante, pero dando destellos de esa efectividad que tanto esgrimen en el torneo local. Los guayaneses no enamoran con su juego, pero saben sacar resultados positivos. Y por ello sueñan, con razón, con la corona del Apertura.

También es cierto que chocaban contra un equipo que tiene muchísimas opciones de seguir avanzando en la Copa. Línea por línea, los pupilos de Jorge Fosatti cuentan con uno de los mejores planteles del torneo. Cerro Porteño es una máquina capaz de aplastar al rival que sea en el contexto que sea. Ya supo complicar a O’Higgins en Rancagüa —el día de los dos goles de Richard Blanco— y aplastarlo en Asunción. Los celestes eran la potencia emergente del fútbol chileno, lo mismo que Mineros en Venezuela.

Es cierto que el formato de competición en Venezuela ayuda poco. Que tampoco lamentablemente los calendarios en la Conmebol no están unificados y que un mayor orden dirigencial coordinado podría solventar buena parte de los males logísticos en los equipos nacionales. También lo es que la situación de los equipos venezolanos no es precisamente la mejor si es comparada, por ejemplo, con los sólidos equipos de Ecuador que, en esta edición, tienen cuatro representantes en los octavos de final (Liga de Loja, Emelec, Barcelona y Deportivo Quito). Aunque la inversión en nómina de Mineros es la mejor del país, en el concierto internacional, no es suficiente.

Además el formato de la competición desnuda buena parte de las carencias de los equipos nacionales. Una competición de ida y vuelta deja a los criollos dependiendo de un buen sorteo; un buen partido de local y amarrar un buen resultado en la visita. No hay pretemporada o larga preparación que valga. Aunque la andadura minerista hasta la fecha había sido buena, los pecados tácticos cometidos en dos de los cuatro goles, la falta de salida desde la primera línea de volantes y la falta de gol, justo cuando el ataque era una de las fortalezas del bando guayanés, jugaron en contra de sus opciones. Si a eso se le suma la envergadura del rival, resulta en un coctel mortal.

Otra vez será. Un año antes fue Anzoátegui. Esta vez, Mineros. Los equipos venezolanos verán las instancias definitivas de la competición, nuevamente por la televisión. Pero no hay demasiado tiempo para los lamentos. A la incapacidad de los equipos nacionales de ponerse a la par de la medianía del continente, hubo que sumarle un cruce complejo. La realidad venezolana, lamentablemente, sigue siendo de luces y sombras. Como las luces que mostraron los guayaneses durante tres de sus cuatro partidos del torneo.