Mourinho, el insaciable

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Real Madrid es un club que seduce. Da dinero, es cierto, pero sobre todo gloria y prestigio. Lo sabe José Mourinho, el multi ganador entrenador de los merengues, reciente monarca con los Merengues de la Liga y anteriormente vencedor en la Champions con el Porto (2004) e Inter de Milán (2010).

Hoy ha ampliado su vínculo con la institución dirigida por Florentino Pérez hasta 2016. A esta altura de su carrera, Mou sólo necesita retos grandes. Y qué mejor que conducir a la Casa Blanca a su décima Champions, desestabilizando además el notable ciclo del Barcelona de Lionel Messi, liderado hasta este viernes por Josep Guardiola desde el banco.

Una tarea titánica, que en la medida que avanza el tiempo asoma algo más asequible de cuando arribó al Bernabéu. Mourinho es un tipo que se pone desafíos entre ceja y ceja y no detiene su marcha hasta concluir la faena. Los rumores que hablaban que sus días concluirían en Madrid quedaron en eso, apenas rumores. Las versiones que lo daban de vuelta en Inglaterra o en el Inter terminaron cayéndose ante la evidencia de los hechos.

“Necesito retos que me obliguen a intentar cada vez mejor y el Real Madrid es el club que me ha obligado a dar lo máximo de mí y a mejorar como entrenador y como profesional”, anunció en la web oficial del club. Luego, con el tono que lo distingue, afirmó que “seguramente, el Real Madrid ha ganado muchísimos aficionados del mundo este año porque hemos jugado el mejor fútbol del mundo, a pesar de que no hemos ganado la competición europea, pero logramos la Liga mas difícil jugando un fútbol fantástico y eso me parece lo más importante”.

En su lenguaje, el portugués sabe que el reconocimiento unánime no asomará mientras la Champions League no aterrice nuevamente en Chamartín. Es la ley en el club que Alfredo Di Stéfano encumbró para siempre, donde las obligaciones suelen ser exponenciales.

Aunque, claro está, para Mou la palabra imposible no está en su diccionario.