El CD Lara, uno de los máximos aspirantes al título del presente torneo Apertura en Venezuela, tendrá un durísimo compromiso cuando visiten al Deportivo Petare. Y en ese partido hay muchísima historia. El cuadro larense es, históricamente, la bestia negra del Petare (o bajo la denominación de Deportivo Italia). De hecho, los rojinegros les dejaron en un par de ocasiones sin título de campeón. El que fuera técnico de los petareños, Eduardo Saragó, lloró amargamente hace un año cuando, con un gol en el tiempo agregado, perdía un torneo Clausura en Barquisimeto con un zapatazo en el último segundo del último partido de ese certamen.
La historia, hambrienta de curiosas casualidades, dio un giro inesperado en el torneo venezolano. Precisamente el CD Lara, en búsqueda de un equipo tan ganador como aquel combativo Petare, le entregó la manija de su institución precisamente a Saragó. Y con él llegaron jugadores capaces de ilusionar a una ciudad que hace muchísimos años no celebra con su fútbol. Maidana (ex capitán), McIntosh y Morales también eran del club capitalino. Por eso será curioso que Petare enfrente a su bestia negra con el anterior timonel y varias de sus antiguas figuras en el bando contrario.
Ahora en el Petare está Manuel Plasencia y quedan algunas figuras de aquel guerrero equipo que Saragó mantuvo en la pelea siempre. La diferencia en la cuarta fecha es de sólo un punto. Los petareños reciben a los larenses después de dos victorias consecutivas. Parece que el sello de cuadro modesto pero peleón no lo han perdido y evidencia de ello fueron las victorias alcanzadas ante el campeón defensor, Táchira (1-0) y en su visita al Zulia (1-0) después de un revés ante El Vigía en el estreno (3-2).
Los larenses parecen una maquinaria y línea por línea parecen un cuadro capaz de aniquilar las ilusiones de cualquiera. “No podemos ilusionarnos aún”, advirtió Saragó a los medios locales después de golear 4-0 al Real Esppor en Barquisimeto. Es cierto, las ilusiones no pueden echar al vuelo aún. Pero un triunfo en el Olímpico, ese que tantas veces visitó con la camiseta petareña, podría encaminarlos bastante bien al camino que se les augura.
